Atrapalibros, al otro lado del ebola

Teresa Mesa Escolano es protagonista y narradora de esta novela en la que, por primera vez desvela, junto con una trama de ficción, cómo fue el devenir de los acontecimientos cuando, sin esperarlo, fue nombrada portavoz durante quince días del primer caso de ébola en España. En ese corto, pero intenso tiempo, luchó por la dignidad de sus amigos.

En esta novela nos cuenta su sufrimiento y dedicación: largas horas de hospital, descanso de apenas dos horas diarias, atención a los medios de comunicación… Así como los entresijos desconocidos de cómo se gestionó la crisis del ébola.

Al otro lado del ébola expone todos los sentimientos de su autora, sin excepción, con una riqueza de personajes única, donde cada uno de ellos es protagonista por sí mismo.

Sobre la autora

La enfermedad de la que fuera su amiga, y la elección del esposo de esta para que ella aceptara actuar como su portavoz, desencadenaron que viviera el infierno del ébola en primera persona. Descubrió el dolor, la manipulación, la verdad, la falsedad, la cobardía, las tácticas y técnicas de los medios de comunicación, en síntesis, se adentró en todo un mundo nuevo para ella.

Comenzó a escribir con espontaneidad, y desde su primer desconcierto, se esforzó hasta la extenuación por aumentar y mejorar la dimensión de sus letras. Al avanzar en las páginas de su obra, tomó conciencia de que podía ser digna escritora.

Sin darse cuenta, el destino ha forjado su vena literaria. El intrincado oráculo de su vida le ha conducido, poco a poco, como el agua que erosiona la piedra, a culminar sus ansias de contar historias con esta obra, ahora la gran obra de su vida, titulada Al otro lado del ébola.

Prólogo

Me senté en aquel poyete. No podía creerme lo que acababa de pasarme. Media vida se había quedado en el hospital Carlos III. La espalda se me partía de dolor, y unas profundas ojeras enfoscaban una tez pálida. El exceso de esfuerzo y el estrés continuado, minó mi salud hasta el punto de arrastrar secuelas crónicas y dolorosas.

Ahora debía enfrentarme a los medios de comunicación y confesarles mi cese como portavoz. Tragué saliva y respiré profundo. Continué meditando la forma más digna de salir airosa. ¿Cómo explicaba yo esta expulsión absurda? No había motivo, sólo unas declaraciones inocentes, defendiendo a Tania Rivero. Cada vez tenía más claro que era una encerrona para dejar el camino despejado a los depredadores.

Lo que más dolía de todo aquello, fue la decepción y la traición de mis amigos. Diez años de amistad tirados por las alcantarillas de la ambición y el poder mediático de unos necios, que se creyeron dioses. Pobres ilusos, sin saberlo, estaban tirando su futuro por la borda. Tania Rivero afortunadamente salvó su vida, paradójicamente, eso no la hizo ser mejor persona. Arremetió contra el mundo, como si el mundo no importara, a excepción de la ínfima molécula que suponía ella misma en él.

Quise tomarme unos segundos de reflexión, y comencé a escribir mi carta de despedida en una de las salas de espera. No quería precipitarme, quise ordenar mis pensamientos antes de enfrentarme al exterior. Salí lenta, por primera vez temí desmoronarme. En cuanto la prensa me divisó, corrió, como siempre, donde me hallaba. Con un nudo en la garganta, expliqué mi cese, sin entender muy bien todavía el porqué. Terminé llorando y mi emoción embargó a los allí presentes. Fuera de micros y cámaras, mis amigos los reporteros, me abrazaron.

Encontré un calor humano, que en cierta medida, compensó el destrozo emocional de los traidores.

Una vez vivida esta experiencia, sentí la necesidad de compartirla. Quiero contar lo que allí ocurrió de verdad. Hasta ahora sólo se ha sabido una verdad sesgada y contaminada de intereses. Todo lo que escribo está inspirado en hechos reales. Necesito transmitir mi sufrimiento, recobrar mi entidad en esta historia que tantos quebraderos de cabeza supuso para mi familia y para mí. Albergo la esperanza, de que alguna vez, se reconozca mi labor pública. El mundo compartió conmigo, lo que aconteció en ese hospital, ya mítico por la transcendencia del ébola.

En el siguiente enlace podrás descargarte el primer capítulo.

 

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