Atrapalibros, Las mejores rutas en bicicleta del mundo

Si se pregunta a una docena de ciclistas cuáles han sido sus recorridos más inolvidables, se obtendrá más de una docena de respuestas. Para algunos, el ciclismo es una mera forma de evadirse y no va más allá de preparar unos bocadillos y perderse en el horizonte con el viento a favor. Uno o dos irán más allá y, provistos de GPS, se adentrarán en las zonas más agrestes de la Patagonia o el Himalaya, sin más impulso que el de sus piernas y el deseo de ver qué hay a la vuelta de la esquina.

Las mejores rutas del mundo en bicicleta (Geoplaneta) intenta reflejar esta diversidad y esos distintos niveles de dedicación. Se han seleccionado algunas de las mejores experiencias que se pueden tener sobre dos ruedas, tanto para un ciclista ocasional como para el fanático propietario de todo un arsenal de ingenios de fibra de carbono.

Atrapalibros, Las mejores rutas en bicicleta del mundo

Los escenarios varían desde los lugares más remotos (Mongolia, Bután y las Hébridas Occidentales) hasta las ciudades del momento o islas de ensueño. Algunas excursiones se hacen en un par de horas, otras exigen un día o dos, una semana o más de un mes. Se ofrecen indicaciones sobre la complejidad del recorrido (en cuanto al terreno, la distancia o el clima) y la dificultad que supone (pendiente, distancia, ausencia de tiendas de comida). Lo más importante de cada historia es que motive a montar en bicicleta (quitarle el polvo e hinchar las ruedas, si hace falta) y a explorar nuevos paisajes con total libertad.

La bicicleta es el medio de transporte ideal para los amantes de los viajes, pues permite desplazarse más rápidamente que a pie, pero sin las limitaciones que supone el automóvil. Permite sumergirse en el entorno con medios propios e independencia, y explorar sin tregua. El ciclista es libre de seguir sus antojos, descubrir los límites de su resistencia o detenerse a descansar donde quiera. Con este libro se espera demostrar que no hay una forma más simple de descubrir un lugar, una cultura y su gente que sobre dos ruedas. Y, como se cuenta en algunos de estos relatos, viajar en bicicleta abre puertas, tanto en sentido literal como figurado.

Las mejores rutas del mundo en bicicleta está organizado de tal manera que cada capítulo agrupa distintos relatos, en primera persona, de fantásticas salidas realizadas en un mismo continente. Se incluye una hoja de ruta que ayuda a planificar el viaje: cuál es la mejor época del año, cómo llegar, dónde alojarse. Al final de cada relato se encuentra una sección con otras propuestas similares, no necesariamente referidas a ese mismo continente. Un libro que invita a recorrer el mundo, o la ciudad, sobre dos ruedas.

5 rutas en bicicleta por los 5 continentes

ÁFRICA: EL TOUR D’AFRIQUE

El Tour d’Afrique hace honor a su nombre: un recorrido por todo el continente africano. Es una prueba dura para la bicicleta, extenuante para el cuerpo.

Se trata de un circuito de largo recorrido que va desde El Cairo hasta Ciudad del Cabo, que tradicionalmente se consideran los extremos norte y sur de África. Esta prueba de resistencia anual cubre unos 12000 km divididos en ocho etapas de 14 días, lo que significa cuatro meses para atravesar el continente de una punta a otra. Aunque algunos pedalean esa distancia total, quienes dispongan de menos tiempo pueden hacer solo una etapa, lo que en sí mismo ya es una proeza. Existe la opción de hacerlo en equipo, por relevos.

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El Tour d’Afrique empieza en un punto emblemático, las pirámides de Giza, a las afueras de El Cairo. Desde la capital egipcia los ciclistas se dirigen hasta el mar Rojo, siguen por la costa y regresan por el interior al valle del Nilo, que ofrece un paisaje de palmeras y campos de cereales que ha cambiado muy poco desde la época de los faraones.

Un ferri que cruza el lago Nasser lleva a los ciclistas hasta el segundo país, Sudan, para una sacrificada etapa de varios días por carreteras de arena para cruzar el desierto de Nubia, prolongación oriental del Sahara. En esta parte de África la bicicleta supone añadir otro nivel más de resistencia y emoción.

AMÉRICA: CIRCUITO DE BICI Y CERVEZA POR COLORADO

Sol todo el año, rutas en bici de nivel mundial y cientos de cervecerías: lo ideal para calmar la sed tras un largo día en la bici con algunas de las mejores cervezas artesanales de EE UU.

Recorrer las regiones paisajísticas del norte de Colorado en bici es de todo menos típico. Colorado es desde hace mucho un núcleo del ciclismo en carretera y montaña, y cuenta con más cervecerías artesanales y pequeñas por cápita que ningún otro sitio de EE UU. Un ciclista cervecero no se lo pensaría dos veces.

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El recorrido empieza en Denver, que de una ciudad ganadera fronteriza se ha transformado en una capital urbana del oeste de EE UU. La ciudad en sí puede ser ya un destino para ciclistas informales, con una red excelente de carriles-bici que incluye rutas por el Platte River Parkway, el Cherry Creek Bike Path y caminos a barrios vecinos en las afueras. Incluso se puede usar el excelente sistema B Cycle, que ofrece bicis aparcadas por toda la ciudad.

La siguiente gran parada es Fort Collins, una ciudad universitaria que mezcla a la perfección las culturas locales de la cerveza y las bicis. Esta ciudad es la esencia del viaje: sus calles llenas de bicis están salpicadas por estupendas cervecerías como la New Belgium Brewery. De ahí a recorrer la extensión verde sin fin del Pawnee National Grassland, un mar mágico de hierbas altas oscilantes que fue núcleo de la caza del búfalo.

El Colorado Trail, con unos 861 km de vía única sinuosa, vistas alucinantes y una elevación digna de una montaña rusa, es una de las mejores rutas de ciclismo de montaña y larga distancia del mundo. Recorrer el camino entero –de Denver a Durango– supone unos 20 días y exige reabastecimiento en ciudades de montaña en el camino Para el ciclista más informal, hay varias rutas de un día que permiten saborear la aventura épica.

ASIA: RUTA DE MAI CHAU (VIETNAM)

Atravesar en bicicleta los magníficos bancales de arroz y las aldeas atemporales para contemplar una fascinante zona de Vietnam en su más pura esencia.

Después de recorrer a pedales tantos bancales de arroz en los valles que rodean Mai Chau, no sorprende saber que Vietnam es el quinto país productor de arroz del mundo, con una producción anual de unos 30 millones de toneladas de arroz blanqueado al año, tan solo por detrás de China, India, Indonesia y Bangladesh. Más del 80% de la tierra cultivable del país se destina al arroz.

Atrapalibros, Las mejores

Es un placer pedalear por los valles que discurren como un delta desde la ciudad de Mai Chau, en el norte de Vietnam. Pirámides y bóvedas de piedra caliza sobresalen por encima de los valles, recreando una especie de bahía de Halong interior. Sin embargo, entre las montañas, el terreno es completamente llano, y los bancales de arroz resaltan las frondosas cumbres configurando el típico paisaje rural asiático. En los bordes que separan los bancales hay veredas pisoteadas que hacen las veces de pista para mi bicicleta de montaña.

Esta ruta propone recorrer los campos. Pedalear es fácil –es llano y sin apenas tráfico–, y solo hay que gozar de la libertad de fundirse con el entorno, claramente repartido entre la naturaleza y la agricultura. Mai Chau es un destino turístico popular, pero, cuando uno se adentra en el país, el barniz turístico se desvanece.

EUROPA: TRAVESÍA ARTÍSTICA POR COPENHAGUE

Para convertirse en danés por un día, nada como un crucero desde la ciudad más apta para bicicletas del mundo hasta el obligado Museo Louisiana de Arte Moderno.

La capital de Dinamarca es el lugar más apto para bicicletas por el que el autor del libro reconoce haber pedaleado. Por algunas calles circulan 30.000 bicicletas al día, hay señales y cruces para ciclistas, carril-bici separado por un bordillo y algunas vías ciclistas muy anchas, todo ello en aras de la seguridad. En el 2015 se inauguró una ciclovía aérea, el cykelslangen, por el que las bicicletas pueden bajar directamente al puerto y a un centro comercial.

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La bicicleta es la mejor manera de entrar en el lado divertido de Copenhague, desde las cafeterías del parque Amager a los jardines de Frederiksberg. Un viaje a las afueras: dos horas de pedaleo (40 km) por la Riviera Danesa hasta el Museo Louisiana de Arte Moderno, cerca de Helsingor (Elsinor), donde se encuentra el castillo de Kronborg, el escenario escogido por Shakespeare para su Hamlet.

Christianshavn es el enclave de Christiania, un autoproclamado “estado libre” conocido desde hace años por su mercado de cannabis (y por las redadas de la policía). El lugar ha dado nombre a un tipo de bicicletas de transporte en la que los daneses llevan sus compras y sus familias. Christiania es también el único sitio en que se fabrican las extravagantes bicicletas Pedersen. Conforme se avanza la zona industrial es reemplazada por un puerto deportivo. A partir de aquí orientarse es pan comido: solo hay que mantener el mar a la derecha. El carril para bicicletas discurre junto a la costa; al otro lado del estrecho está Suecia. Es el comienzo de la Riviera Danesa. Cuando hace sol, el agua aparece salpicada de turbinas eólicas que giran lentamente. Pero, cuando hace mal tiempo, la vista es tan sombría como una película de cine negro escandinavo.

OCEANÍA: LA OLD GHOST ROAD

El camino más largo de vía única de Nueva Zelanda une dos antiguas rutas de las minas de oro para crear una aventura desafiante pero inolvidable, de varios días entre las escarpadas cordilleras de la costa oeste.

¿Quién se resistiría a recorrer una ruta ciclista nueva por la naturaleza más salvaje de Nueva Zelanda? La historia de la Old Ghost Road comienza con el redescubrimiento de una carretera inacabada entre Lyell (en la garganta Buller, entre Nelson y Westport) y Seddonville, en la costa oeste. Resucitar los tramos originales y cubrir el tramo que los separa ha sido una de las grandes proezas en cuanto a construcción de carreteras.

Hay un ascenso de 800 m a lo largo de más de 18 km hasta llegar a la cabaña del collado de Lyell, una de las cuatro construidas por los guardas de la ruta. El claro con vistas a la cordillera Glasgow es un lugar mágico. Al pasar el collado, está el punto en el que los constructores de la carretera antigua tiraron la toalla.

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La ruta propuesta bajando el río Mokihinui resultó impenetrable también para los constructores modernos, pero con la ayuda de un helicóptero avistaron una ruta alternativa sobre las cimas. Tras un esfuerzo agotador, el camino sobresale por la línea de los arbustos e irrumpe en los flancos abiertos del monte Montgomery dejando boquiabiertos a los transeúntes. Quienes no toleren las alturas quizá deberían dar la vuelta, pues desde aquí los ciclistas siguen un imposible sendero que se abre camino en las laderas empinadas de Rocky Tor. Otra opción es bajarse y andar hasta que la ruta recupere la “normalidad”, entre más bosques, hacia la cabaña del lago Ghost.

La Old Ghost Road es un lugar peculiar, pero inspirador, para recorrer en bici. La originó el descubrimiento de un mapa de agrimensura dibujado en 1886 que unía los campos de oro de Buller y Mokihinui. Unos trabajos de campo 130 años después desvelaron que la carretera se había comenzado por ambos extremos, pero se había interrumpido. Harían falta nueve años, 6 millones de NZ$ y 150.000 horas de trabajo para terminar lo que se empezó tanto tiempo atrás.

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