Hay historias que empiezan con una promesa de calma —un lugar aislado, el rumor del campo al atardecer, la rutina— y, sin que te des cuenta, terminan convirtiendo cada sonido en una amenaza. En El canto de los grillos, Paul Pen sitúa la mirada en un narrador adolescente que ha crecido en un antiguo faro junto a su hermano y su abuelo. Desde ahí, el mundo parece ordenado… hasta que la idea de «lo que hay debajo» empieza a imponerse: un túnel, una trampilla, golpes en la noche.
Pen maneja muy bien ese suspense que se construye con detalles cotidianos: lo que se evita decir, lo que se oculta «por tu bien», lo que se convierte en norma dentro de una familia. Y ahí está una de las claves de la novela: la protección excesiva como jaula, el secreto como herencia y el miedo como lenguaje compartido.
Publicada por Plaza & Janés en 2025, esta historia se mueve entre el thriller psicológico y el terror (esa sensación de claustrofobia que puede aparecer incluso en espacios abiertos). Es un libro pensado para leerse con la respiración un poco más corta a cada capítulo: cuando el narrador teme al «hombre grillo», lo inquietante no es solo la figura, sino lo que simboliza —la posibilidad de que la verdad lleve años viviendo bajo la casa.
Si ya conoces el universo de Pen, aquí encontrarás su sello: tensión sostenida, personajes con sombra y una narración que avanza con precisión. Si aún no lo has leído, El canto de los grillos es una buena puerta de entrada para descubrir por qué sus historias suelen enganchar tanto a lectores que buscan emociones fuertes sin artificios.











