Hay libros que se leen como si tuvieran música por dentro. Hombres que dicen Aleluya, de Braulio Ortiz, propone justamente eso: una poesía que avanza con ritmo, con respiración de escena, como si cada poema fuera un paso dentro de un espectáculo.
El punto de partida es una compañía de danza y el tiempo que dura una representación, pero lo que realmente se ilumina es la vida: personajes heridos que encuentran en el arte una manera de sostenerse, de prolongar sueños y de redimirse. En sus páginas aparece la necesidad de apoyarse en los otros —de hacer comunidad— frente al ruido del individualismo y la idea de “sálvate tú” que tanto se repite fuera del libro.
En Atrapalibros conversamos con Braulio Ortiz sobre el origen del poemario, el porqué de esa imaginería del movimiento y el escenario, y cómo la danza le sirve para hablar de lo humano sin grandilocuencia: con emoción, belleza y una lucidez muy terrenal. También repasamos su recorrido y la continuidad con trabajos anteriores, como «Gente que busca su bandera», reconocido en su momento como uno de los poemarios del año.
Si te atrae la poesía narrativa, la voz dramática y los libros que se sienten «vivos» al leerlos, este puede ser el tuyo: un poemario tierno pero firme, con un lenguaje cercano y una carga emocional que no necesita levantar la voz para quedarse.
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