«Cada veinte mujeres, debe escoger a una.» Así empieza todo en Henares, de José María Solís. Y con eso basta.
Ganadora del Premio de Novela Policía Nacional 2025, la novela construye una historia que va mucho más allá del crimen: es memoria, es contexto y es una pregunta incómoda constante.
Sinopsis
Alcalá de Henares, 1960. En el colegio de Santo Tomás de Villanueva coinciden tres vidas: Dori, Chema y Paquita. Poco después, el cuerpo de Paquita aparece en el río.
Hay un asesino. Pero lo importante no es solo eso. Lo importante es el lugar donde ocurre.
Una España donde el poder, la religión y el miedo funcionan juntos. Donde los abusos no siempre se denuncian. Donde el silencio no es excepción: es norma.
La novela salta veinte años. 1980. Dori y Chema se reencuentran en una ciudad que parece otra… pero no lo es tanto. Porque el pasado no ha desaparecido. Solo ha estado esperando.
A nivel narrativo, Henares apuesta por una estructura coral: múltiples voces, monólogos interiores y una cercanía constante a los personajes. No hay distancia. El lector entra en sus cabezas, en sus decisiones… y en sus contradicciones. Incluso en las del asesino.
En la entrevista con Atrapalibros, Solís deja clara una idea: no le interesaba un monstruo excepcional, sino algo más reconocible. Más cercano. Más incómodo. Y eso se nota.
Otro de los aciertos es el uso del espacio. El río Henares no es decorado: es testigo. Es símbolo. Es el lugar donde todo empieza… y donde todo vuelve.
Y por debajo de la investigación, hay otra capa más fuerte: la culpa. La que se arrastra.
La que se calla. La que se comparte.










