Ágata Guirado crece entre piedras preciosas, metales y herramientas en el taller de su padre, Aurelio, uno de los joyeros más reconocidos de Andalucía. Tiene talento, carácter y una idea bastante clara de lo que quiere hacer con su vida, aunque haya nacido en una época poco dispuesta a aceptar que una mujer pueda ocupar un lugar propio dentro del oficio.

Así comienza La hija del joyero, la nueva novela de Inma Aguilera, una historia que arranca en la Málaga de 1867 y que mezcla aprendizaje, misterio, romance y secretos familiares. En el centro de la trama aparece además una joya rodeada de leyenda: el llamado anillo maldito de Alfonso XII.

En esta entrevista hablamos con Inma Aguilera de Ágata y de la relación con su padre, maestro y primera referencia en el oficio. Aurelio defiende que en una joya la protagonista debe ser la gema y no la mano del joyero; Ágata, en cambio, siente desde muy joven la necesidad de crear, transformar y dejar algo propio en cada pieza.

Por el taller pasa también Velasco Espíndola, un joven aprendiz cuya llegada altera el pequeño mundo de Ágata. Más adelante, la historia la llevará hasta Madrid, donde entran en juego los hermanos Mellerio, vinculados históricamente a la joyería de la Casa Real, y Arturo Bosco de Montesinos, barón de Valdecarros y tasador de joyas.

La conversación nos lleva inevitablemente hasta el anillo que inspira parte de la novela. ¿Qué hubo realmente detrás de aquella joya relacionada con Alfonso XII? ¿Dónde terminan los documentos y comienzan los rumores? Incluso la piedra que durante años dio nombre al famoso «ópalo maldito» plantea contradicciones con la sortija que se conserva en la Almudena.

 

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