En el instituto Ernest Hemingway «nada es lo que parece a primera vista». Cuando Uve llega a mitad de curso descubre un misterioso grupo de alumnos que se dedica a acosar a sus compañeros. Se llaman El círculo. Uve se adentrará en una trama oscura de poder y abusos donde el acoso escolar se convierte en un instrumento para intimidar y aterrorizar.
El círculo engancha como un thriller: ritmo alto, tensión sostenida y sensación constante de «uno más». Pero además va más allá del titular «bullying»: retrata la dinámica de grupo, la jerarquía, el miedo y el efecto dominó del silencio. Aquí el foco también está en el testigo: cuando no eres víctima ni agresor, pero estás ahí… ¿qué haces con lo que ves?
Roberto Santiago construye un instituto como microcosmos: reglas no escritas, reputación, poder invisible y una idea central que da miedo por lo real que suena: lo que se repite cuando nadie lo cuestiona. Entre el misterio y la tensión, la novela abre conversación de la buena: en casa, en el aula, en clubes de lectura. Y eso ya es mucho.











