Casi quince años después de El puente de los asesinos, Arturo Pérez-Reverte devuelve a las librerías al soldado más famoso de nuestra novela histórica con Misión en París, octava entrega de la saga Las aventuras del capitán Alatriste, publicada por Alfaguara en septiembre de 2025.
La novela arranca a medianoche, en el París del siglo XVII. Íñigo Balboa, ahora en los Correos Reales del rey católico, espera la llegada del capitán Alatriste, Francisco de Quevedo y Sebastián Copons para entregar unos despachos al conde de Guadalmedina. Hace apenas un año (en la cronología de la saga) que no se ven, desde la peligrosa misión en Venecia.
Lo que parece un encargo diplomático se convierte en una trama de intrigas, espías, espadas y política de alta tensión, con el París de Richelieu como escenario y el conflicto entre Francia y la Monarquía Hispánica de fondo.
Alatriste entre mosqueteros, honor y sombras
En Misión en París, Pérez-Reverte juega abiertamente con sus lecturas de infancia e introduce un cruce con los mosqueteros de Alejandro Dumas, que aparecen en la novela como guiño y homenaje, nunca como pastiche.
Alatriste regresa más viejo, más cansado y más escéptico, reflejando también la propia madurez del autor: un héroe menos idealizado, más humano y lleno de remordimientos, que se mueve entre la lealtad, la conciencia y la violencia inevitable de su tiempo.
La saga vuelve a hacer lo que mejor sabe: contar el Siglo de Oro desde abajo, entre tabernas, barro, pólvora y pasillos de poder, mostrando luces y sombras de una España brillante y corrupta a la vez.









