Foto cedida por la autora

Morgana le Fay ha llegado hasta nosotros con una etiqueta pegada a la piel: bruja, hechicera, enemiga de Arturo. Siempre al otro lado de Camelot. Siempre cerca de la sombra. Como si la leyenda necesitara señalarla para que el sueño del rey justo, la mesa redonda y Excalibur conservaran intacto su brillo.

En Morgana, Nerea Riesco vuelve a la materia artúrica para mirar a ese personaje desde otro lugar. No borra a la Morgana peligrosa que todos reconocemos, pero pregunta qué hubo antes de esa imagen. La niña, la hija, la hermana, la sanadora, la mujer sabia, la reina de Ávalon. La mujer a la que otros fueron convirtiendo en amenaza.

La novela arranca antes de Camelot, en Tintagel. Antes del gran Arturo, antes de la épica, antes de que los bardos ordenaran la historia. Allí aparece una Morgana marcada por una traición familiar y por una mentira que afecta al origen mismo de Arturo. Úter Pendragón y Merlín no quedan aquí protegidos por el aura heroica del mito: también manipulan, deciden por otros y sostienen un relato construido sobre el abuso de poder.

A partir de esa herida, Morgana abre una lectura distinta de la leyenda. Lo que tantas versiones presentaron como maldad puede leerse también como respuesta, defensa o memoria. La vaina de Excalibur, el Valle Sin Retorno, Ávalon, la relación con Arturo, el papel de Merlín o la caída de Camelot adquieren otro matiz cuando la historia deja de contarse solo desde el lado de los vencedores.

En esta entrevista de Atrapalibros hablamos con Nerea Riesco sobre Arturo, Merlín, Camelot, Excalibur, Ávalon y ese mundo artúrico que sigue funcionando porque no habla solo de caballeros y espadas. Habla de poder, deseo, miedo, relato, traición y caída.

Pero el centro de la conversación es Morgana: una mujer poderosa, incómoda, contada demasiadas veces por otros. Una sanadora antes que una bruja. Una heredera de saberes antiguos antes que una villana. Una figura que permite revisar cómo se ha juzgado a las mujeres que sabían demasiado, amaban fuera del papel previsto o se negaban a aceptar la versión oficial.

Morgana no intenta desmontar la leyenda artúrica. La abre. Entra por sus grietas y pregunta quién tuvo derecho a contar la historia, quién quedó convertido en monstruo y cuánto necesitó Camelot que Morgana fuera recordada como una amenaza.

Dale al play y acompáñanos en esta conversación con Nerea Riesco.

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